Dermatología Médica

En la práctica diaria, acuden a la consulta numerosos pacientes con las más variadas patologías. Después de una exhaustiva evaluación por el dermatólogo se instaura el tratamiento pertinente.

Enfermedades más comunes

El acné es una enfermedad de la piel muy común, casi todos los adolescentes la padecen en mayor o menor grado.

Normalmente desaparece al cabo de algunos años, sin embargo para que no deje cicatrices es necesario tratarlo.

La falsa creencia que es una etapa que “debe” sufrir el adolescente no es así.

Se caracteriza por lesiones tipo comedón, pápulas, pústulas y quistes en algunos casos.

Localizada predominantemente en cara, pecho y espalda.

Según sea la severidad de las lesiones, dejará cicatrices, que si bien hay tratamientos que las mejoran, siempre será mejor prevenir.

En la consulta dermatológica se evalúa cada caso para decidir la necesidad de analíticas y el tratamiento, que pueden ser tratamientos tópicos, antibióticos tópicos u orales e isotretinoina.

En la clínica contamos con tratamientos realizados en el consultorio que serán de ayuda para acelerar el proceso de mejoría, como son la microdermoabrasión , peeling, dermapen y láser.

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel que se manifiesta con lesiones que provocan mucho picor. De carácter hereditario, esta dolencia suele asociarse a una piel seca que se irrita con mucha facilidad.

Es frecuente que aparezca en la infancia y que alguno de sus familiares directos padezcan asma, rinitis o conjuntivitis alérgicas (al polen, al polvo o a otros productos). Al conjunto del asma alérgico, la rinoconjuntivitis alérgica y la dermatitis atópica se le denomina atopia.

Las lesiones de eccema suelen ser pápulas o placas eritematosas (rojas) bilaterales y simétricas en distribución variable según la edad de aparición. Pueden presentar vesiculación (pequeñas burbujas con líquido), descamación o engrosamiento de la piel como consecuencia de un rascado continuo.

El tratamiento dependerá de la edad, extensión y gravedad de las lesiones.

Las medidas general de limpieza e hidratación de la piel son fundamentales.

Deben evitarse todos aquellos agentes conocidos que pueden desencadenar o empeorar los brotes de dermatitis atópica: ambientes con mucho polvo, el contacte con la lana, moquetas, los jabones alcalinos e irritantes, las temperaturas extremas.

Hidratación cutánea

  • Debe practicarse una hidratación de la piel de los individuos con dermatitis atópica.
  • Resulta necesario aplicar de manera rutinaria cremas hidratantes tanto en períodos sin lesiones como en fase de brotes de eccema.
  • Pueden realizarse tanto ducha o bien baños emolientes aplicando después una crema hidratante.

Eccema

  • Tratamiento tópico: Se basa en la aplicación de corticoides tópicos,
    En niños a partir de los 2 años, otro posible tratamiento son los inmunomoduladores de uso tópico cuya prescripción dependerá de los factores indicados previamente.
  • En caso de no mejoría con estas medidas, existen tratamientos sistémicos según cada caso.

«La sífilis está resurgiendo»

Esta contundente afirmación es la conclusión de numerosos estudios realizados en varios continentes, y se explica principalmente por el incremento de los casos diagnosticados en los hombres que practican sexo con hombres.

Para entender esta reactivación convendría analizar los fenómenos ocurridos en las décadas anteriores.

Durante los años 90, la incidencia de la sífilis y otras infecciones de trasmisión sexual (ITS) sufrieron una reducción significativa.

La población de mayor riesgo, atemorizada por la pandemia de la infección del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y alertada por agresivas campañas de prevención, cambió en gran parte sus hábitos sexuales, lo que se reflejó en una disminución muy significativa de todas las ITS, incluida la sífilis.

Este hecho parece ser consecuencia de varios factores, siendo el principal de ellos un marcado cambio en los hábitos o comportamientos sexuales en la población de riesgo.

Hoy por hoy, los progresos en el tratamiento de las complicaciones de la infección por VIH, convertida más en un proceso crónico que letal gracias a los nuevos antirretrovirales, parecen haber condicionado una minusvaloración de los efectos de esta infección.

Este optimismo ha generado una disminución del miedo al contagio y, en consecuencia, algunos grupos de riesgo, tras décadas de haber sido instruidos en el uso de preservativos y en el límite del número de compañeros sexuales, se sentirían liberados del «agobio» impuesto por las circunstancias previas.

Otros cambios sociales, debido a los movimientos migratorios y los contactos entre diferentes grupos poblacionales podrían haber influido también en esta situación, si bien su impacto sería mucho más limitado.

El melasma, es una patología cutánea que consiste en la aparición de manchas oscuras de color marronáceo (hipermelanosis) localizadas y distribuidas habitualmente en áreas expuestas al sol (cara).

Se presenta en forma de manchas irregulares de color marrón, gris o, incluso azulado, asintomáticas, que suelen ser bilaterales y simétricas, afectando con mayor frecuencia la cara, cuello y más raramente los antebrazos.

Es fundamentalmente un problema estético.

La causa es desconocida, pero existen múltiples factores que pueden estar implicados en su desarrollo:

  • Predisposición genética.
  • Exposición a la luz ultravioleta y solar.
  • Factores hormonales: anticonceptivos (niveles de estrógenos), embarazo (niveles de progesterona).
  • Posibles factores cosméticos, causando algún proceso irritativo o alérgico.
  • Fármacos.

Es un proceso casi exclusivo de mujeres de mediana edad (90%). En raras ocasiones persiste después de la menopausia.

El tratamiento dependerá de muchas variables que serán evaluadas en consulta, siendo el objetivo eliminarlas o disminuir la intensidad del color.

Es muy importante que el paciente sea constante en su tratamiento y mantenga la rutina de prevención para disminuir el riesgo de recidiva.

Entre las opciones tenemos el tratamiento tópico despigmentante con fórmulas magistrales o comerciales, peeling químicos específicos para melasma y el uso de algunos láseres.

La Psoriasis es una enfermedad dermatológica crónica y recidivarte de carácter inflamatorio que afecta a millones de personas en el mundo.

La presencia de psoriasis no suele constituir un riesgo vital para el paciente, pero representa un deterioro significativo de la calidad de vida relacionada con la salud en estos pacientes. Se caracteriza por la presencia de placas eritematosas.

Descamativas, de bordes bien definidos predominantemente en rodillas, codos, tórax, cuero cabelludo, genitales, uñas. De be ser evaluada por el dermatólogo para realizar de forma correcta el diagnóstico.

En la actualidad se dispone de numerosos tratamientos para la psoriasis, cuyo objetivo principal consiste en el adecuado control de la enfermedad, para los que se recomienda un uso individualizado.

La rosácea es una enfermedad inflamatoria de la piel que afecta a adultos, más importantemente a mujeres pero es en los hombres que la enfermedad tiende a ser más grave.

La rosácea provoca enrojecimiento en la cara y puede producir pústulas o granos pequeñas, similares al acné.

También puede presentar pequeños vasos o telangiectasias en nariz, mejillas o mentón. Se exacerba con cambios de temperatura bruscos, consumo de alcohol y comidas picantes, cambios de humor entre otros. Si no es tratada correctamente, la enfermedad tiende a empeorar con el tiempo.

Los tratamientos usados van desde cremas especiales para rosácea, medicamentos tópicos, antibióticos orales hasta tecnologías de punta como láser Nd yag o Luz Pulsada intensa.

Consulta a tu dermatólogo para saber si sufres de rosácea y recibir el tratamiento adecuado para ti.